Posted by: Diana Ferraro | 15 April 2010

Alejo Carpentier

One of the great names in Latin American literature, and probably the top name of Cuban Literature with José Lezama Lima and Guillermo Cabrera Infante, Alejo Carpentier was born in Switzerland in 1904 and died in France in 1980.

A stylist, a deep observer of Caribbean culture, history and myths, and a musicologist, Carpentier has left some remarkable novels such as El reino de este mundo (The Kingdom of This World) and Los pasos perdidos (The Lost Steps), both translated and available in English. He was maybe the first Latin American writer to perceive the links with the magical world  that were hidden in the Americas soul, as a particularly mix of Spanish Catholic beliefs in wonders intertwined with African  and Native indians inheritance. His mixed French and Cuban culture helped him to create  an extremely refined version of Spanish language and confirmed Cubans as the unquestionable best born writers in Latin America because of the mastery and richness of language. As an expert in music, Carpentier was also particularly connected to the sound and rhythm of a language which in Cuba cannot be but part of the music embedded in people. I need to mention here also Nicolás Guillén, the Cuban poet who represents the supreme connection between Cuban sounds and words.  As part of the large treasure of Cuban literature,  Carpentier’s work is worth reading.

My favorite Carpentier novel is El Siglo de las Luces (The Century of Lights) a masterpiece and a must read for all interested in Latin America’s profound history and soul.

A great link to his bio and works, at Cuba Literaria:
http://www.cubaliteraria.com/autor/alejo_carpentier/

Posted by: Diana Ferraro | 15 April 2010

Escritores: grupos de pares

No importa en que nivel de su arte se encuentre un escritor, los pares siempre resultan esenciales como espejo, consulta o simple compañía con el conocimiento adecuado como para interesarse en lo que precisamos compartir. Muchos grupos de escritores se convirtieron en movimientos literarios y algunos pares famosos no dejaron nunca de intercambiar sus trabajos a lo largo de la vida.  Es sin embargo a los escritores que comienzan que el grupo de pares y un sistema consensuado de trabajo puede convenir cuando no se puede acceder a un maestro o a un taller.

El grupo de pares literario no necesita de la presencia física. Un acceso a una página de Internet abierta para los integrantes del grupo permite la interacción a distancia. El método es simple y requiere un iniciador-administrador del grupo que organiza la página y los accesos a la vez que instaura las reglas comunes: límite de trabajos que pueden ser presentados por los miembros, límite en el género y en la cantidad de palabras, modalidad de los comentarios. Como comunidad cerrada y sólo abierta a sus miembros, asegura la intimidad en Internet. Puede establecerse también un límite de participantes, aunque a veces hay un máximo determinado por el sistema de blog  que se elija.

La idea es que cada uno de los escritores en formación pueda presentar sus trabajos y ser leído y criticado por sus pares, a la vez que forme su propio criterio de editor y corrector revisando los trabajos de los demás.

La variedad de personalidades reproduce frecuentemente el universo amplio del público, y si bien la ausencia del maestro impar limita el proceso de perfeccionamiento, la libertad, informalidad y sentido grupal de la responsabilidad hacen de estos grupos un valioso instrumento para el escritor en evolución.

En tiempos en que a todo el mundo le resulta difícil desplazarse y pagar, ese grupo creativo gratuito y sin salir de casa ofrece una solución al escritor que habiendo ya comenzado a producir, precisa una urgente devolución sobre sus textos.

Es un gran recurso también para la escuela, tanto en el nivel primario como el secundario, por a la vez que valoriza y destaca la expresión personal, acostumbra a la lectura crítica y pone el acento en la literatura como acontecer público además de privado.

El grupo de pares reproduce como microcosmo el macrocosmos del mundo editorial, los escritores y el público lector, incluyendo en éste al periodismo crítico.

Posted by: Diana Ferraro | 9 April 2010

Cortázar sobre “Adan Buenosayres”

A propósito de Adán Buenosayres, la monumental novela de Leopoldo Marechal que todo escritor porteño deberá leer en algún momento de su vida, Julio Cortázar, en su crítica “Un Adán en Buenos Aires” publicada en la revista Realidad de marzo/abril de 1949, decía:

“La aparición de este libro me parece un acontecimiento extraordinario en las letras argentinas, y su diversa desmesura un signo merecedor de atención y expectativa. Las notas que siguen -atentas sobre todo al libro como tal, y no a sus concomitancias históricas que tanto han irritado o divertido a las coteries locales- buscan ordenar la múltiple materia que este libro precipita en un desencadenado aluvión, verificar sus capas geológicas a veces artificiosas y proponer las que parecen verdaderas y sostenibles. Por cierto que algo de cataclismo signa el entero decurso de Adán Buenosayres; pocas veces se ha visto un libro menos coherente, y la cura en salud que adelanta sagaz el prólogo no basta para anular su contradicción más honda: la existente entre las normas espirituales que rigen el universo poético de Marechal y los caóticos productos visibles que constituyen la obra. Se tiene constantemente la impresión de que el autor, apoyando un compás en la página en blanco, lo hace girar de manera tan desacompasada que el resultado es un reno rupestre, un dibujo de paranoico, una guarda griega, un arco de fiesta florentina del cinquecento, o un ocho de tango canyengue.”

Leer más en:

http://www.lamaquinadeltiempo.com/cortazar/marechal.htm

Cortázar, crítico y maestro de lectura, guía a los principiantes en una posible lectura de la compleja novela y, ordenando su estructura, la vuelve más accesible.

Posted by: Diana Ferraro | 9 April 2010

El escritor principiante

En la infancia, adolescencia, juventud o incluso en una edad tardía, el que aún no se sabe escritor, escribe. Guiado por su emoción, por su necesidad de decir o por su urgencia en expresar imágenes del mundo, el escritor en potencia se vuelca espontáneamente sobre el papel. Si ha leído mucho y desde una edad temprana, es posible que haya asimilado formas literarias y tradiciones y que sea uno de esos dueños del buen decir, hijo, sin saberlo, de otros escritores que han dejado en él una marca genética literaria. En este escritor que comienza, no hay represión, ni pudor, ni conciencia de un oficio que se ignora se está ejerciendo. Es la expresión bárbara, o civilizada por la lectura en la sombra de la inconsciencia, puro producto del impulso de escribir. No de cantar, no de bailar, no de pintar, sino, con toda precisión, de escribir para comunicar algo que tampoco se sabe se quiere comunicar.

Un buen día, la epifanía. El escritor, hombre o mujer, se descubre en su potencial dimensión de productor de formas literarias para el consumo o goce de los demás. Pierde la inocencia de la pulsión original y entra en contacto con el desafío de una forma a lograrse, cuento, novela, ensayo, obra de teatro. Aficionado, porque ya tiene otra profesión, o aspirante profesional, porque desea hacer de la escritura su profesión, el objetivo de conocimiento y perfeccionamiento del oficio es el mismo. Hay un solo arte. El aficionado no tendrá una presión sobre el volumen y tiempos de los trabajos; el profesional deberá cumplir también con las formas y usos de una carrera literaria.  

Es en ese momento de búsqueda en que aparecen los maestros, guías, talleres, grupos de escritores principiantes, que ayudan a encontrar el camino, a usar mejor las herramientas del oficio y a desarrollar la escritura como una de las artes. Es el momento intermedio, el de la compañía, el cotejo, el aprendizaje. ¿Cuándo buscar ayuda? Cuando ya se está en camino y no sé sabe bien ni el qué ni el cómo. ¿Cuando dejar el maestro, el taller o el grupo de pares? Cuando ya se aprendió  lo que no se sabía y se acepta que solo se progresa individualmente, obra tras obra, trabajando. El escritor principiante debe pasar por la  transición comunitaria de aprendizaje, como una etapa necesaria para afirmar su identidad de escritor y conocer su oficio.

Antes y después, es la soledad. La soledad gozosa del que se inicia y aún no sabe del todo en qué consiste la aventura y, más tarde, cuando ya sólo cuenta el trabajo personal con un oficio dominado, el coraje individual y solitario de escribir durante infinitas horas hasta lograr, cada vez, lo mejor.

Posted by: Diana Ferraro | 1 April 2010

Lovely Ladies in Argentine Literature

Victoria Ocampo

Once upon a time, Argentina had an aristocratic society made out of the cattle barons of the pampa, the very rich estancieros, who were brought up by English nannies and Mademoiselles and who lived in wonderful houses in the Barrio Norte in Buenos Aires which tried very hard in a few blocks to becoming a Paris replica. In one of those families, two sisters were born, both inclined to the belles-lettres, Victoria Ocampo and Silvina Ocampo.

Victoria was the founder of Sur, a literary magazine that acquired a world prestige, because of Victoria’s taste to spot the best of European, American, and Latin American contemporary literature. She was a great friend of Waldo Frank, among others, and she was one the first to discover Borges talent. Victoria was born in 1890 and died in 1979. An essayist, she never dared to write fiction. Her Autobiography, a wonderful piece of fine writing in five volumes, describes not only her own life and her literary friends, famous lovers, and endeavours, but will remain as the witness of women’s struggles to overcome their fate. Victoria should have been one of those rich baron cattle wives –what she was for a brief time– but decided instead to spend her time and fortune in literature. Argentina owes a great part of its literary prestige in the world to her work.

Silvina Ocampo

 While Victoria was imposing and commanding, unbearable most of the time, Silvina was shy and rather quiet. She married Adolfo Bioy Casares, and she was both a witness and a participant in Borges-Bioy literary friendship. An excellent short story writer, full of wicked wit, poetical irony, and a refined style, Silvina Ocampo is probably the best woman writer in Argentina. For a long time minimized, always in the shadow of her famous sister, husband and friend, she had no children of her own and dedicated her life to literature, in a time when literary vocations were considered, according to the French tradition, in great respect. Born in 1903, she died in 1994. Her best works are: Autobiografía de Irene, La furia and  Los días de la noche.

Silvina Bullrich

Born in a different family but equally belonging to the same high society milieu and with a local famous last name, Silvina Bullrich was a novelist, a prolific one, who cared more about her characters and plots  than about her style. She didn’t have any money of her own and struggled all her life to make a  living as a journalist and writer. She tried to complete a new novel every year that would be ready for Christmas and the great holidays that in Argentina happen in January. Focused on women and love, she was probably the most professional novelist in the 60’s. During summer holidays, every woman at the beaches in Argentina and Uruguay  seemed to be reading her last novel. The best of them is considered Los Burgueses. Personally, I love her Mis Memorias, an autobiography. Silvina was born in Buenos Aires in 1915 and, like Borges, she died in Switzerland in 1990.

Posted by: Diana Ferraro | 31 March 2010

Leopoldo Marechal

Argentine literature in the 20th century had two geniuses who competed for glory and fame. One was Borges, rewarded in Argentina and the world with a late but fair justice to his extraordinary work, even if he could never accede to the Nobel Prize, which was denied to him for his conservative point of view. The other one, who has been sparingly translated and whose name is hardly recognized in the United States beyond the boundaries of some Hispanic departments in college, is the marvelous Leopoldo Marechal, an open and mystic Catholic, a Nationalist and a Peronist at a moment in which Peronism was committing the sin of raising the poor to the middle class level they deserved. His work was despised for a long time in Argentina and unknown in the world, in that very typical way Latin America often crucifixes the best artists on the name of politics. Borges and Marechal were never friends and didn’t like each other, being on opposite political sides, but they were both victims of politics, though in different times and different ways.

Marechal’s masterpiece is Adan Buenosayres, a long, poetical, surreal description of a poet in Buenos Aires, meddling with people and ghosts, with culture and history. Often compared to Joyce’s Ulysses, this novel represents Argentina’s soul.

An extraordinary poet, Marechal is the author of two other novels rooted in universal myths reinterpreted through Argentine culture: El banquete de Severo Arcángelo, Severo Arcángelo’s Banquet, and Megafón o la guerra, Megafón or the War. He was acknowledged in Argentina as the great author he is during the 70’s but didn’t live to enjoy his fame. Born in 1900, he died in 1970.

A major name in the world’s literature, still to be discovered by non-Argentines.

Posted by: Diana Ferraro | 30 March 2010

Reinaldo Arenas

 

Nacido en Cuba en 1943, Reinaldo Arenas se suicidó en Nueva York en 1990. El más talentoso de los escritores contemporáneos cubanos, fue encarcelado en la revolucionaria Cuba por ser disidente y gay. Cuando pienso en la bella ciudad de La Habana y en toda la magia que la revolución cubana ha tenido para más de una generación latinoamericana, recuerdo la cárcel del Morro, hoy museo, en cuyas paredes quedaron atrapados los gritos y las lágrimas de Arenas, entre tantos otros. Exiliado en los Estados Unidos, permaneció atado a su pueblo y a su tierra con una ternura leal y sufrida. Su obra es uno de los más punzantes testimonios del lado oscuro de la revolución que muchos artistas latinoamericanos se empeñan en negar. La autobiografía de Reinaldo Arenas,  Antes que anochezca,  es de lectura obligatoria para todos los lectores politizados del continente.  La poderosa voz de Arenas, impregnada por la sensualidad y la belleza del son cubano, continuará resonando a lo largo de este nuevo siglo. Vivió en los dos lados de las Américas, y se reflejó en ambos lados del espejo con los ojos muy abiertos y toda la alegría y tragedia del mundo encerradas en su corazón.

El escritor colombiano Jaime Manrique lee en inglés un extracto de su ensayo “A Sadness as Deep as the Sea” sobre los últimos días de Reinaldo Arena:

http://www.actupny.org/diva/CBmanrique.html

Posted by: Diana Ferraro | 21 March 2010

Microficción

Muchos escritores que comienzan se tientan con la posibilidad de la microficción, entendida como un atajo hacia los cuentos más largos o la novela. Un texto más breve parece más fácil de resolver y, como por arte de magia, desaparecen el pánico a la hoja en blanco primero y, luego, el temor a no poder terminar lo que se comenzó. La microficción comparte con la poesía el engaño de esa aparente facilidad y así como la poesía es el más difícil de los géneros literarios, la microficción es la más difícil de las formas de la ficción. Requiere no sólo una forma perfecta y ajustada en la trama y los personajes sino un domino absoluto del idioma: la microficción es el terreno de los dueños del vocabulario inagotable y de la gramática como ciencia exacta.

Vale la pena intentar, aunque más no sea para tener el sabor de qué dificultades esperan ser resueltas en la ficción más larga, donde el espacio benévolo y el tiempo generoso disimulan las imperfecciones que la microficción resalta.

Posted by: Diana Ferraro | 1 March 2010

Argentine Contemporary Literature

At Literatura Argentina Contemporánea, www.literatura.org , a thorough inventory of contemporary famous Argentine writers. Each writer has a page, excerpts from his/her work  and links to his/her personal web pages and blogs. Below, the writer’s index:

  Luis Gusmán
Liliana Heker
Sylvia Iparraguirre
Noé Jitrik
Vlady Kociancich
Alicia Kozameh
Alberto Laiseca
Leónidas Lamborghini
Osvaldo Lamborghini
Leopoldo Marechal
Juan Martini
Guillermo Martínez
Tomás Eloy Martínez
Manuel Mujica Láinez
Gustavo Nielsen
Silvina Ocampo
Alicia Partnoy
Alan Pauls
Néstor Perlongher
Ricardo Piglia
Alejandra Pizarnik
Abel Posse
Manuel Puig
Rodolfo Rabanal
Andrés Rivera
Reina Roffé
Germán Rozenmacher
Ernesto Sábato
Guillermo Saccomanno
Juan José Saer
Beatriz Sarlo
Ana María Shua
Osvaldo Soriano
Alicia Steimberg
Héctor Tizón
Pablo Urbanyi
Paco Urondo
Luisa Valenzuela
David Viñas
María Elena Walsh
Rodolfo Walsh
Marcelo Zamboni
Posted by: Diana Ferraro | 25 February 2010

Gabriel García Márquez

Gabo no precisa una introducción, porque todos los escritores del mundo lo conocen y lo aman. Una biblioteca continentalista estaría incompleta sin su sonrisa y su alegría.

Mi libro preferido de García Márquez nunca fue el archifamoso Cien Años de Soledad, que seguramente le valió el Premio Nobel, sino el mucho más modesto y temprano relato El coronel no tiene quien le escriba, que mostró desde sus comienzos su enorme corazón y su grandeza,  y un sentido de la forma a la vez clásico e innovador. Explorador de la dimensión mágica en América y observador realista del pueblo colombiano, sus costumbres y lenguaje, quedará en la historia de la literatura universal como el creador de un nuevo género, el realismo mágico.

Nacido en Colombia, en 1927, ha sido ampliamente traducido y publicado.

Posted by: Diana Ferraro | 20 February 2010

Los límites del cuento

Con sólo un par de años de edad y un acceso a la comprensión del lenguaje hablado, el ser humano reconoce un cuento. En la forma más primitiva, la oral, y tras la fórmula casi hipnótica que suspende el tiempo presente y con él  la realidad,  “Había una vez…”,  le llega la promesa de un relato acerca de una o más personas y de lo que les sucedió en tal o cual situación. Más tarde, vendrá la experiencia de ese mismo relato u otros, leído en silencio, e incorporado como una voz interior que  desgrana el acontecer, deteniéndose en detalles y buscando el sonido y la forma bella.

 El cuento en papel adquiere el rigor de una forma fija y aumenta  la demanda de un perfecto matrimonio entre la forma y el contenido, el cómo de cada qué. El cuentista, ahora escritor, se desplaza desde el arte escénico hacia la literatura y el lenguaje es otro.   El monólogo se transforma en una cuidadosa primera persona, el relato omnisciente en tercera puede ser contado desde un único punto de vista o quizá dos, siendo tres una audacia para un género que es breve por definición, y se descubre que un relato en primera persona puede ser vocativo y dirigido a la segunda persona del singular o plural, y también que es posible una narración en la primera persona del plural.

Oral o escrito, el cuento se centra en el desarrollo del carácter de un personaje o en el desarrollo de una o varias acciones que producen un determinado resultado; a veces el cuento es la feliz combinación de las dos variables.

El cuento es corto o largo. Puede tener unas 50 palabras, 100, menos de 500 y hasta 1000, y será considerado una flash fiction, una ficción relámpago, o micro ficción.  Entre 1000 y 12.000, será un cuento corto. Y más allá, el cuento largo irá poco a poco alcanzando la forma de nouvelle. Con 40.000 palabras, será ya difícil no considerarlo una novela.

¿Qué es un cuento? A pesar de la larga tradición oral y escrita, el cuento corto como género literario es relativamente nuevo. En la forma literaria coexisten una convención de brevedad, que excluye el relato de historias complejas o el desarrollo profundo de más de un personaje,  patrimonio exclusivo de la novela o de la nouvelle, y una convención de exposición breve, desarrollo veloz -cercano al desenlace- y desenlace conclusivo, a veces abrupto, que obliga al escritor a un arte de mayor cálculo y precisión que la novela. 

La famosa frase , atribuida a veces a Dostoievsky y a veces a Turgueniev, y referida a los cuentistas, “Todos descendemos de El Sobretodo de Gogol”, viene al caso como introducción al género moderno. Hay que comenzar por leer ese cuento y luego, al mismo Turgueniev, a Maupassant, y a Chéjov, dentro de la tradición europea y  a Poe, en la norteamericana. La Argentina ha resultado siempre una excelente cantera de cuentistas, desde Echeverría hasta la actualidad, con los grandes nombres de Borges y Cortázar como maestros universales de este género. 

El cuento es una forma literaria universal, pero, como sostiene el escritor irlandés Frank O’Connor, si la novela requiere de una sociedad completa y establecida, “normal”,  para poder organizarse como relato,  el cuento parece ser más bien el territorio del relato acerca de las sociedades desorganizadas o de los grupos sumergidos que no pueden constituirse en una sociedad “normal”. En el cuento corto, dice O’Connor, “parecen siempre estar presentes esos personajes que deambulan por los límites de la sociedad, superpuestos a veces sobre figuras simbólicas a las que caricaturizan o de las cuales son el eco- Cristo, Sócrates, Moisés”. Agrega que es por eso quizá que el rasgo más característico del cuento corto, es “la revelación intensa de la soledad humana”.

Género preferido por los jóvenes y no jóvenes escritores para comenzar, poco apreciado en las últimas décadas por los editores, hoy parece tener un nuevo relanzamiento a través de la lectura electrónica, en la red o en los nuevos soportes electrónicos.

Posted by: Diana Ferraro | 15 January 2010

Fray Mocho

Uno de los géneros más aptos para comenzar a escribir ficción es la viñeta. De gran tradición en la argentina, como forma periodística temprana, tenemos ejemplos de viñeta versificada ya en la época de Rosas,  en algunos tramos satíricos del famoso Torito de los Muchachos, periódico político con un alegre torito federal, antagonista del futuro melancólico toro echeverriano. Roberto Arlt con sus Aguafuertes porteñas, y más recientemente en la década del 70 y del 80, Jorge Asís con sus crónicas ciudadanas  en el diario Clarín, antes de que se le ocurriese escribir la novela que lo declaró persona non grata durante mucho tiempo, fueron cultores de este género que tiene, sin embargo, un maestro anterior, el  modesto pero sólido Fray Mocho.

 José Sixto Álvarez (1858-1903) publicó bajo ese seudónimo inolvidables retratos y escenas costumbristas con  ese humor zumbón que con el correr del tiempo se transformaría en una marca de la crónica periodística argentina. Fray Mocho es tal vez el primer escritor profesional argentino y el que publicase sus cuentos en los más importantes medios de su época, desde El Nacional hasta Caras y caretas, da la pauta del interés del público en esa  noble forma del espejo literario que es la viñeta.

Para el escritor novel, la viñeta representa una buena ocasión para probar la mirada propia, experimentar con diferentes puntos de vista y encontrar el exacto punto emocional sobre el cual reverbera la escena real. Texto breve, entre el ensayo y la ficción, pista de pruebas del realismo o de despegue de lo surreal. Lo narrado es lo observado. Para inspirarse, leer online las Memorias de un vigilante (1897) en http://www.gutenberg.org/etext/19543

Posted by: Diana Ferraro | 15 January 2010

Cómo llegar a ser un escritor

Uno de mis libros favoritos acerca del arte de escribir es el ya clásico, Becoming a Writer de Dorotea Brande. Publicado por primera vez en 1934, se ha reeditado periódicamente. El gran mérito de Brande fue descubrir que el mayor problema a resolver por los escritores en potencia no reside en el aprendizaje de la técnica, sino en la familiarización con el propio impulso de escribir. Profesora universitaria de escritura creativa, desarrolló un método para sensibilizar al escritor y transformarlo en alguien atento y respetuoso de su pulsión, a provocarla y a conducirla.

Brande ve el típico caso de bloqueo de escritores noveles como la antesala de una exploración creativa y asegura que lo único que cuenta, a la hora de aprender a escribir, es “la mente y el corazón del escritor.” Por otra parte, atenta a que el escritor es no sólo un individuo sino un ser comunitario, Brande sostiene que “La importancia de las novelas y los cuentos en nuestra sociedad es muy grande. La ficción provee quizá la única filosofía a cual los lectores pueden tener acceso, la que afirmará sus parámetros éticos, sociales y materiales, la que confirmará sus prejuicios o la que abrirá sus mentes a un mundo más amplio”. De ahí que su esfuerzo como maestra se haya concentrado en no descartar a priori a ningún aspirante impulsado a escribir, ya que las razones de un corazón necesitado de expresar individualmente y compartir comunitariamente, una vez llevadas al plano consciente de la voluntad, constituyen la base misma de la literatura. El resto, dice Brande, es técnica asimilable por cualquiera con deseo de aprender.

Lejos de ser un manual complaciente de auto-ayuda, el ensayo de Brande constituye un riguroso inventario del aprendizaje de un escritor, comenzando por el reconocimiento del genio particular que habita en cada uno y que sólo espera se le habilite la vía real de la expresión.

Posted by: Diana Ferraro | 11 January 2010

Clarice Lispector

Brazil has a rich literature which can be compared in its variety, freedom, and excellence to its better known music and lyrics. Clarice Lispector(1920-1977) was an innovative writer, often compared to Virginia Wolf and James Joyce, but who has nevertheless a style of her own, bending sometimes language to access that surreal territory which is a trademark in Brazilian culture.

Some of her best work has been translated: Perto do Coração Selvagem (Near to the Wild Heart ) and  A paixão segundo G.H. (The Passion According to G.H.). A novelist and a short story writer, Clarice has been rediscovered by the new generation of Latin American women writers.

Posted by: Diana Ferraro | 11 January 2010

Miguel Brascó

Born in the Argentine province of Santa Fé in 1926, Miguel Brascó spent his first twelve years of life in Patagonia. Many of his extraordinary poems and his novel Querido Huacho have the Patagonian imprint of spiritual sensuousness. A prestigious journalist, the starter of too many to count refined magazines, Brascó is one of the most endearing characters in Buenos Aires, and an icon of good taste in wine, food and literature. Above all, a poet, who has introduced a couple of generations of journalists into the art of good writing and, by now,  several generations of Argentines into the art of good living.

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